Archivo de la categoría: Dietética y nutrición

Leucina para ganar músculo en los aeróbicos

  Clasificación de los aminoácidos en esenciales y no esenciales. * Aminoácidos considerados esenciales en ciertas circunstancias especiales en donde se incrementan las demandas orgánicas (entrenamiento, competición, etc.).1La histidina es un aminoácido considerado esencial durante la infancia.

Según un reciente estudio, aumentar las dosis de leucina y aminoacidos esenciales durante los ejercicios de resistencia aerobica prolongada tiene un efecto positivo en la sintesis de proteinas musculares, que aumentan de forma significativa, hasta un 33%.

El estudio mostró que el catabolismo, la destrucción muscular asociada al ejercicio de elevada intensidad, tambien disminuia. Para los investigadores este descubrimientoes una buena noticia no solo para los deportistas sino para la poblacion con afecciones como la sarcopenia (pérdida degenerativa de masa muscular y fuerza al envejecer o al llevar una vida sedentaria), y las personas sometidas a dietas de muy bajas caloriasque no aportan las proteinas suficientes.

Fuente: American Journal of Clinical

Creatina oficialmente reconocida

    Una buena noticia; el pasado agosto  ha quedado reconocido oficialmente por EFSA (European Food Safety Authority) que la creatina proporciona “un aumento del rendimiento físico en los ejercicios repetidos de alta intensidad”, tras las pruebas hechas por organismos independientes. Demostraron que con 3 gramos al dia aumentaba la concentración plasmática de creatina de forma significativa y que o es estrictamente necesaria la fase de carga inicial que tradicionalmente se lleva a cabo, con 4 tomas de 5 gramos por día en los primeros días, por no haber diferencias a nivel de rendimiento

Un carbohidrato para cada ocasión

Un carbohidrato para cada ocasión en SportLife.es

 

La comida de un deportista pasa inevitablemente por la palabra carbohidratos. Sin embargo, hay algo que se está escapando a los aficionados a la nutrición deportiva. Y es que no todos los carbohidratos son iguales, por eso es importante aprender a distinguir el índice glucémico (IG) de los alimentos ricos en carbohidratos, el que mide el efecto que tiene un alimento en el nivel de azúcar en la sangre.

No todos los carbohidratos son iguales
Aunque la pasta sea el alimento preferido de las personas deportistas, no se puede sobrevivir a base de pasta cada día. En una dieta para deportistas, se suele recomendar que los carbohidratos ocupen entre el 65 y el 70% de la dieta, pero no se especifica que alimentos ricos en carbohidratos son los más adecuados. El índice glucémico (IG) es la herramienta más útil para distinguir carbohidratos y utilizarlos adecuadamente.
El concepto de índice glucémico (IG) apareció cuando se observó que los alimentos que se absorbían más despacio durante la digestión, tenían más beneficios metabólicos a la hora de disminuir el riesgo de diabetes y de enfermedades cardiovasculares.
En realidad, el índice glucémico (IG) tan sólo indica la rapidez con la que un alimento se digiere y eleva el nivel de glucosa en la sangre después de la comida. Se basa en que cuando la glucosa de los alimentos se absorbe inmediatamente, se eleva el nivel de azúcar en sangre rápidamente, provocando la liberación postprandial (después de comer) de las hormonas de la digestión y de la insulina, por lo que se dice que tienen un IG alto (mayor de 70) Los alimentos de IG medio (56 a 69) liberan el azúcar más despacio. Mientras que los alimentos que provocan una liberación muy lenta del azúcar en la sangre tienen un IG bajo (menor de 55) y se consideran los más saludables.

La carga glucémica (CG) es un concepto más novedoso que valora no sólo la rapidez de un alimento en convertirse en azúcar en la sangre, también tiene en cuenta la cantidad de carbohidratos que tiene una ración de un alimento particular. Un alimento con CG de 20 o más es alta, si la CG va de 11 a 19es media y los valores de CG por debajo de 10 son bajos.
El índice glucémico (IG) de los alimentos se calcula tradicionalmente en relación con la glucosa, a la que se le atribuye un valor IG = 100. Aunque las últimas revisiones lo comparan con el pan blanco.

La carga glucémica (CG) se obtiene al dividir el IG por 100, y el resultado se multiplica por el contenido de carbohidratos disponibles de una ración en gramos.

Por ejemplo, la sandía tiene un  IG alto (72), pero su CG es baja (4), porque sólo hay 6 gramos de carbohidratos disponibles en una ración (120 g) de sandía.
Los alimentos que tienen una CG baja, suelen tener un IG bajo. Los alimentos con valores intermedios o altos de CG, tienen un IG que varía de muy bajo a muy alto.

¿Por qué algunos recuperan tan rápido los kilos perdidos?

Tim Sloan | Afp

 

Los endocrinólogos y nutricionistas lo ven a diario en sus consultas. Tras hacer dieta, algunos pacientes se mantienen en el peso adecuado, mientras que otros vuelven a engordar enseguida. La vuelta a una mala alimentación no siempre está detrás de esta recuperación de los kilos perdidos, aseguran los especialistas, por lo que, desde hace tiempo, se apunta la existencia de “otros culpables”. Una investigación española podría haberlos ‘destapado’ esta semana.

Según sus datos, dos hormonas implicadas en la regulación del apetito –la leptina y la grelina– tienen un papel clave a la hora de volver a ganar lo que se había adelgazado con un régimen bajo en calorías.

“Saber esto puede ayudar a identificar a las personas más propensas a volver a engordar y, en un futuro, a diseñar un programa personalizado“, explica a ELMUNDO.es Ana Belén Crujeiras, investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) y principal autora del estudio.

Su equipo, compuesto por investigadores del grupo de Endocrinología Molecular y Celular del Hospital Clínico de Santiago de Compostela, realizó un seguimiento a 104 personas con sobrepeso u obesidad que se sometieron a una dieta baja en calorías durante ocho semanas.

Entre otros factores, los investigadores midieron los niveles plasmáticos de grelina y leptina que presentaban los pacientes al inicio de la investigación y volvieron a repetir los análisis seis meses después.

Pérdidas de peso

En general, los participantes perdieron una media del 5% de su peso corporal, aunque sólo algunos consiguieron mantener este adelgazamiento en el tiempo.

Al cruzar los datos obtenidos, los autores de este trabajo que publica la revista ‘The Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism’, comprobaron que aquellos que habían recuperado más del 10% de lo perdido tras la dieta presentaban niveles más altos de leptina y cifras más bajas de grelina que el resto de sus compañeros tanto al inicio como al final del estudio.

“Estos datos indican que, en determinados pacientes, la acción de estas hormonas no es correcta”, subraya Crujeiras.

Aunque no ha podido determinar el mecanismo que explica la relación entre estas sustancias y la recuperación del peso, su equipo ya trabaja en una segunda fase de la investigación que ayude a desentrañar las claves de esta asociación y avance en la búsqueda de tratamientos específicos.

“El objetivo es encontrar dianas terapéuticas que permitan restaurar los niveles adecuados de las hormonas. Si sabemos qué personas responden peor a los tratamientos para el sobrepeso y podemos actuar contra esa predisposición, podremos establecer terapias más personalizadas”, comenta esta especialista, quien subraya que esta vía es fundamental en la lucha contra la epidemia de obesidad que sufre todo el mundo.

“No sólo es importante conseguir que la gente no aumente su peso. También es fundamental lograr que quienes han conseguido adelgazar no vuelvan a recuperar los kilos perdidos”, concluye.